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Sueño Reparador: ¿Cantidad o Calidad?

El sueño es un complejo proceso biológico y parte importante de nuestra rutina diaria. Te has puesto a pensar cuanto tiempo en años representan las horas que hemos dedicado a dormir desde que nacimos. Se dice que pasamos la tercera parte de nuestra vida durmiendo lo que equivale a entre 20 -26 años. Pero NO ha sido tiempo perdido, puesto que el sueño tiene función reparadora y es en ese momento de descanso que nuestro organismo se repone y restituye para comenzar un nuevo día.


Con un sueño reparador, nos sentimos descansados, con energía y contentos. Nuestro estado de ánimo es mucho mejor, esto se debe al papel que desempeñan las sustancias químicas en nuestro cerebro (neurotransmisores: la dopamina y la serotonina). Nuestro aprendizaje y memoria se ven afectados por el sueño. Si dormimos bien, la información que hemos recopilado durante ese día, junto con la información anterior, se consolida: pasa de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo. Algunos enlaces neuronales (sinapsis) se fortalecen, mientras que otros disminuyen.


¿Cuánto horas debemos dormir?

La necesidad de dormir y el patrón de sueño cambian a medida que envejece, pero esto varía significativamente entre personas de la misma edad. El Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC) registra el número de horas necesarias según los grupos de edades. Los bebés, al principio, duermen aproximadamente 14 o 17 horas al día, lo cual puede estimular el crecimiento y el desarrollo (especialmente del cerebro). Los niños de 1 a 5 años necesitan entre 10 – 14 horas. Los niños en edad escolar y los adolescentes, en promedio, necesitan aproximadamente 8 - 10 horas de sueño por noche. La mayoría de los adultos necesitan entre 7 y 9 horas de sueño, pero después de los 60 años, el sueño nocturno tiende a ser más corto, más ligero y se interrumpe.


En ocasiones dormimos por varias horas, pero sentimos que no descansamos lo suficiente y es que en cuestiones de sueño debemos priorizar la calidad en lugar de la cantidad.

Para lograr un sueño de calidad usted puede poner en práctica una serie de medidas que favorecen un estado y entorno saludable para dormir. Estos hábitos y conductas se conocen como “higiene del sueño” y ejercen positivos efectos sobre el dormir en todas las etapas: inicio, mantención, despertar y vigilia.

10 consejos útiles para la Higiene del Sueño.

1. Establezca un horario: acuéstese y despiértese a la misma hora cada día.

2. Ejercítese de 20 a 30 minutos al día, pero nunca en horas próximas a acostarse.

3. Evite la cafeína y la nicotina tarde en el día y las bebidas alcohólicas antes de irse a la cama.

4. Reduzca el consume de líquidos antes de irse a dormir.

5. Evite la ingesta de grandes cantidades de comida antes de dormir, si tiene hambre en la noche meriende algo ligero.


6. Relájese antes de acostarse – pruebe con un baño caliente, leer u otra rutina relajante.

7. Cree un ambiente para dormir – evite las luces brillantes y los sonidos altos, mantenga la habitación a una temperatura confortable.

8. No se acueste en la cama sin sueño. Si no puede dormirse, haga algo como leer o escuchar música hasta que se sienta cansado.

9. Evite los dispositivos y pantallas digitales 30 min antes de ir a la cama.

10. Consulte a un médico si tiene problemas para dormir o si se siente inusualmente cansado durante el día. La mayoría de los trastornos del sueño se pueden tratar de manera eficaz.

Démosle a nuestro cuerpo el descanso que necesita: con la justa cantidad y calidad de horas de sueño que requiere. ¡Hagamos de la higiene del sueño un hábito saludable!

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